Disruptores endocrinos, ¿una bomba de relojería?

Los disruptores endocrinos están omnipresentes en nuestra vida cotidiana: podemos encontrarlos en nuestra comida, ropa, muebles o simplemente en el agua que bebemos y el aire que respiramos

Pero, ¿qué son exactamente, por qué son tan incriminados y qué soluciones hay para escapar de ellos?

El investigador y biólogo Jean-Baptiste Fini, especialista en disruptores endocrinos, nos ayuda a descifrar esta incógnita.

¿Qué son los disruptores endocrinos?

Según la definición de la OMS (Organización Mundial de la Salud), los disruptores endocrinos son «sustancias químicas de origen natural o artificial ajenas al organismo que pueden interferir en el funcionamiento del sistema endocrino (es decir, el sistema hormonal) y, por tanto, inducir efectos nocivos sobre este organismo o sobre sus descendientes.

Para comprender cómo funcionan los disruptores endocrinos, primero debemos entender cómo funcionan las hormonas. CUALES SON LAS HORMONAS Y PARA QUE SIRVEN

En una situación normal, nuestro cuerpo segrega hormonas que desempeñan el papel de mensajeros químicos y permiten a nuestros órganos comunicarse entre sí provocando diversas reacciones. Nuestro cerebro hace de conductor de este conjunto de hormonas secretadas.

Estas hormonas se reparten en los órganos pertinentes y controlan procesos a largo plazo como el crecimiento, la reproducción y el desarrollo. También son protagonistas imprescindibles en nuestra fisiología, estando presentes en la regulación de nuestro apetito, temperatura, sueño o estado de ánimo.

El conflicto viene cuando los disruptores endocrinos interfieren con el normo funcionamiento de nuestras hormonas y codifican su mensaje. Pueden tener tres tipos de consecuencias:

  • Modificar la producción de nuestras hormonas naturales al interferir en sus mecanismos de síntesis, transporte, degradación o eliminación.
  • Imitar las acciones de nuestras hormonas naturales reemplazándolas, lo cual genera un problema si no se requiere de su acción.
  • Bloquear el funcionamiento de las hormonas uniéndose a los receptores con los que interactúan.

Mediante estas diferentes interferencias, los disruptores endocrinos afectan a funciones esenciales del organismo como el metabolismo, las funciones reproductivas o incluso el funcionamiento del sistema nervioso, con consecuencias que veremos un poco más adelante.

¿Dónde se encuentran?

Las fuentes de exposición son numerosas porque estos enemigos invisibles se encuentran en nuestro entorno diario, por todas partes.

Comida y agua

  • La presencia de ciertos pesticidas en la dieta, sobre todo en frutas y verduras, contribuye notablemente a nuestra exposición a disruptores endocrinos. De esta manera, desde 2018 la EFSA ha reevaluado 90 pesticidas, de los cuales 10 han sido identificados como disruptores endocrinos.
  • Entre los aditivos sospechosos de tener efectos disruptores endocrinos 4-7, encontramos aditivos alimentarios como BHA (E320) o BHT (E321). ADITIVOS, CONSERVANTES Y COLORANTES
  • Incluso el agua del grifo puede contener disruptores endocrinos debido a su contaminación con pesticidas o productos farmacéuticos (incluidos anticonceptivos).

Envasado de alimentos y utensilios de cocina

  • Se pueden encontrar disruptores endocrinos en algunos envases, especialmente en el papel de film y envases de plástico. También debemos tener en cuenta que algunos compuestos relacionados con el plástico, como los ftalatos, pueden migrar a los alimentos; por ejemplo, durante el calentamiento.
  • La contaminación puede originarse por la exposición a compuestos perfluorados de envases alimenticios de papel y cartón, como cajas de pizza o bolsas de palomitas de maíz aptas para microondas, por ejemplo. En estos envases podemos encontrar aceites minerales, generados a partir de tintas y adhesivos para envases, que pueden tener efectos disruptores endocrinos. Así pues, pueden migrar a los alimentos.
  • Incluso podemos encontrar sustancias perfluoradas (PFOA, PFOS) presentes en los utensilios de cocina con revestimiento antiadherente que actuarían como disruptores endocrinos.

Medicamentos

  • Algunos medicamentos pueden tener efectos en el sistema endocrino.
  • Es conocido que los anticonceptivos femeninos, como la píldora, son por definición disruptores endocrinos ya que su función es modificar el funcionamiento de las hormonas para impedir la ovulación.
  • El objetivo de los medicamentos es el tratamiento de enfermedades o síntomas y sus efectos son más beneficiosos que el problema de salud en sí; nosotros nos estamos limitando a señalar el impacto ambiental causado (ver más abajo).

Productos de uso doméstico y de higiene

  • En los productos para el hogar hay presentes sustancias reconocidas o sospechosas de ser disruptores endocrinos, como conservantes o agentes de textura (por ejemplo, triclosán, ftalatos o ciertos parabenos).
  • Podemos encontrar este tipo de sustancias en productos de belleza e higiene como desodorantes, champús, maquillaje, pasta de dientes, etc.

Muebles para el hogar

  • El ambiente de tu hogar se puede ver contaminado porque en muchos productos para el hogar y en el mobiliario hay retardantes de llama bromados, que son sustancias destinadas a limitar el riesgo de incendio; algunos de los cuales se han descrito como disruptores endocrinos.
  • En productos textiles (cortinas, alfombras, ropa de cama, etc.) también hay retardantes de llama o sustancias anti manchas (perfluoradas), algunas de ellas son disruptores endocrinos potenciales.
  • Los muebles pueden emitir múltiples sustancias volátiles problemáticas, como el formaldehído. Estas sustancias se encuentran principalmente en la cola utilizada para conjugar la madera de los muebles de aglomerado, por lo que estos se ven especialmente afectados por estos disruptores.
  • En las pinturas también puede haber presentes disruptores endocrinos potenciales.

En 2019, un estudio de Public Health France reveló que había disruptores endocrinos conocidos o sospechosos presentes en el cuerpo de todos los franceses y con tasas más altas de exposición en los niños. Entre los franceses en general, se han encontrado 6 grandes familias de disruptores: bisfenoles, parabenos, ftalatos, éteres de glicol, retardantes de llama bromados y compuestos perfluorados. Según Santé Publique France (Agencia francesa de Salud Pública), los niveles de impregnación medidos son comparables a los de otros estudios realizados en el extranjero, particularmente en los Estados Unidos y Canadá.

Bisfenol A, ¿para cuándo una prohibición europea?

El bisfenol A (BPA) es una sustancia presente en muchos plásticos. Debido a sus efectos disruptores endocrinos, fue prohibido en Francia en 2010 en biberones y en 2015 en envases alimenticios.

En 2019, la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) clasificó al bisfenol A como una «sustancia extremadamente preocupante» debido a sus efectos sobre la ovulación, el aprendizaje y la memoria. No obstante, sigue autorizado en otros países europeos: en diciembre de 2021, la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) rebajó la IDA (ingesta diaria admisible), pero no la prohibió, y la mayoría de países europeos todavía la utilizan en productos de riesgo, como los biberones.

Las alternativas actuales (bisfenol F y bisfenol S) podrían resultar igual de problemáticas que el mismo bisfenol A. Hoy en día, numerosos estudios sugieren que sus efectos son comparables a los del bisfenol A. Con el fin de regular mejor el uso de estas nuevas sustancias, se están tomando medidas con la ECHA (Agencia Europea de Sustancias Químicas).

¿Cuáles son sus efectos?

Los efectos constatados o sospechados de los disruptores endocrinos son numerosos, ya sea en términos de salud o medio ambiente.

Efectos en la Salud 

Según un estudio de 2021 de Santé Publique France, se han identificado más de cincuenta efectos en la salud atribuibles a los disruptores. Los principales efectos conocidos de los disruptores endocrinos hasta la fecha son los siguientes:

1. Efectos reproductivos

Los disruptores endocrinos afectan a la función reproductiva en varios niveles, alterando incluso el desarrollo de las funciones reproductivas de los individuos desde su nacimiento. Por lo tanto, una exposición temprana puede conducir a una predisposición a desarrollar trastornos en la pubertad y/o en la fertilidad.

Los disruptores endocrinos pueden impactar notablemente tanto en la reproducción masculina, al impedir la espermatogénesis (formación de espermatozoides), como en la femenina, al evitar la ovogénesis (formación de ovocitos), con la consecuente disminución de la tasa de fertilidad.

La exposición a disruptores endocrinos también podría estar implicada en la aparición de malformaciones de testículos y ovarios, el desarrollo de endometriosis o incluso el síndrome de ovario poliquístico.

Finalmente, también se sospecha que la pubertad precoz se ve favorecida por la exposición a disruptores endocrinos. La afección en niñas es 10 veces superior a los niños.

2. Obesidad y diabetes

La exposición a disruptores endocrinos contribuiría al aumento de la obesidad y la diabetes. De hecho, una dieta excesiva y la falta de actividad por sí solas no parecen explicar la epidemia de obesidad y diabetes observada en los países industrializados.

Como consecuencia de modificar el funcionamiento de ciertas hormonas, los disruptores endocrinos alterarían los mecanismos que regulan el metabolismo de carbohidratos y lípidos, el apetito y la saciedad. En concreto, estos disruptores endocrinos actúan durante el desarrollo fetal, alterando el balance energético del individuo para la vida, es decir, el equilibrio entre la ingesta y el gasto de energía y promoviendo así la obesidad.

La exposición a disruptores endocrinos causaría anomalías en la regulación y secreción de insulina, conduciendo a una resistencia a la misma, elemento clave en el origen de la diabetes tipo 233.

3. Discapacidades del desarrollo

Los disruptores endocrinos están implicados en diversos trastornos del comportamiento en niños como la hiperactividad, los trastornos interpersonales, los trastornos emocionales, los síntomas de ansiedad u otras conductas más agresivas.

Como consecuencia de interferir en el funcionamiento de la hormona tiroidea, crucial para el desarrollo del cerebro, los disruptores endocrinos desempeñan un papel en la disminución del cociente intelectual y de nuestras capacidades cognitivas.

4. Cáncer

Ciertos disruptores endocrinos podrían aumentar la incidencia de cánceres hormono dependientes como el cáncer de mama, ovarios, próstata, testículos o tiroides. La exposición en el útero o en ayunas podría promover estos cánceres en la edad adulta.

Períodos de mayor vulnerabilidad

Hay periodos de nuestra vida en que somos más vulnerables a los disruptores endocrinos, como aquellas etapas en que los tejidos y órganos están en desarrollo y cuando nuestro cuerpo experimenta grandes trastornos hormonales.

Los períodos más sensibles corresponden al desarrollo del feto (madre y feto son vulnerables), primera infancia y pubertad. Hay un período particularmente determinante que influye en la salud futura del individuo: se trata de los primeros 1000 días de vida, desde la concepción hasta los 2 años de edad. Por lo tanto, debemos ser especialmente cautos a nuestra exposición a estas sustancias durante dichos períodos.

 Los efectos sobre el medio ambiente

 Comprendiendo que su presencia está muy extendida en nuestra vida diaria, debemos entender que los disruptores endocrinos se expandirán a su vez por el medio ambiente e influirán en todo organismo vivo. Así, los pesticidas contaminarán suelos y ríos; y nuestros productos de uso doméstico irán a parar a las depuradoras, donde los disruptores no serán filtrados específicamente (porque no figuran entre los productos a eliminar) y esta agua resultante será vertida al medio ambiente.

Todo ser vivo es sensible a los disruptores endocrinos porque afectan a las hormonas, presentes en cualquier organismo. En el caso de los vertebrados, las hormonas son exactamente las mismas. Sus funciones pueden diferir, pero su estructura es idéntica. Por ejemplo, la hormona tiroidea en un humano en desarrollo permite la maduración del cerebro, mientras que, en un adulto, regula nuestro estado de ánimo y calor corporal. Su papel en los anfibios es aún más espectacular, ya que controla la metamorfosis de un renacuajo en rana. De esta manera, si un fármaco antitiroideo termina en un estanque, evitaría la metamorfosis del renacuajo en rana.

Existen numerosos estudios que han demostrado diversas anomalías en animales atribuibles a efectos nocivos de ciertos disruptores endocrinos. Estos efectos se han podido observar en poblaciones de peces, reptiles, invertebrados y aves. Existen demasiados ejemplos de efectos de los contaminantes que pueden afectar la fisiología de los seres vivos para comentarlos todos aquí; por lo tanto, nos limitaremos a describir dos ejemplos: el pesticida DDT y el ftalato DEHP.

El DDT es un insecticida persistente que fue extensamente distribuido tras la Segunda Guerra Mundial, y se pudieron observar efectos tóxicos significativos en poblaciones acuáticas y terrestres en aquellas áreas donde se aplicó. De este modo, diversos estudios han puesto en conocimiento una relación entre la difusión del DDT y el adelgazamiento de la cáscara de los huevos de las aves, cuya consecuencia es una eclosión temprana y, por tanto, un aumento de la mortalidad49-52. También se observaron problemas de reproducción en caimanes machos en un lago de Florida en la década de 1980, lo que llevo a esta población de caimanes a una reducción significativa. Esta disminución ha sido atribuida a la cantidad excesiva de DDT aplicada varias décadas antes, que provocó anomalías en los órganos reproductivos de los caimanes. Desde entonces, el DDT ha sido prohibido por muchos países; sin embargo, su uso con fines sanitarios (para luchar contra la malaria) sigue siendo inusualmente tolerado.

El segundo ejemplo que queremos explicar es el ftalato DEHP, un compuesto clasificado como muy preocupante desde 2017 por la Unión Europea. El DEHP (o más concretamente el MEHP, producto de su degradación) es detectable prácticamente en todos los vertebrados terrestres y marinos. Dosis por debajo de los estándares pueden causar efectos inesperados: en ratones, se ha demostrado que la exposición del feto a estos ftalatos provoca una alteración del comportamiento sexual en machos y también hace que sus cerebros sean más sensibles a contaminantes.

Estos son únicamente dos ejemplos, pero los científicos han observado muchos efectos ambientales fácilmente atribuibles a los disruptores endocrinos.

En la actualidad, los disruptores endocrinos están mal regulados

Hasta la fecha, no existe una lista única oficial de disruptores endocrinos. En Francia, en abril de 2021, ANSES publicó una lista de 900 sustancias de interés y una estrategia de priorización para acelerar la identificación de disruptores endocrinos.

A día de hoy, no existe obligación de probar los efectos endocrinos de ningún producto (aditivos alimentarios, cosméticos, medicamentos, juguetes, envases, etc.) antes de comercializarlos; ni el producto terminado ni sus componentes están sujetos a un control en este aspecto.

Desde 2018, en la Unión Europea, solo los pesticidas y biocidas deben someterse a una evaluación endocrina antes de su comercialización. Actualmente, pesticidas y biocidas están sujetos a una evaluación retroactiva, lo que puede conducir a una futura restricción o prohibición, pero este proceso, lamentablemente, lleva su tiempo. Respecto al resto de categorías de productos, se espera un documento guía para 2022.

El reglamento europeo REACH, que data de 2007, clasifica las sustancias con propiedades de alteración endocrina como SVHC (sustancias extremadamente preocupantes), pero esto no conlleva necesariamente a su prohibición. Un Estado miembro debe presentar cada expediente, y todos ellos votan sobre el futuro del producto en cuestión. Por ejemplo, en 2021, se presentaron los efectos del resorcinol (un ingrediente que se encuentra en particular en los productos cosméticos) y, a pesar de la evidencia de tener efectos sobre la tiroides, los Estados miembros no votaron su prohibición.

Por tanto, la regulación de los disruptores endocrinos es incompleta a día de hoy y es necesaria su regulación para proteger a los consumidores.

Efectos incluso a dosis bajas

Algunos disruptores endocrinos restan valor a la regla de la toxicología según la cual «la dosis hace al veneno». De esta manera, varios estudios han demostrado la probabilidad de que actúen incluso en dosis muy bajas.

Estos estudios muestran que dosis bajas pueden causar efectos superiores a los producidos por dosis altas. Hay ciertas sustancias en las que podemos observar un efecto a dosis bajas y ningún efecto a altas exposiciones.

El trabajo de Sarah Jenkins sobre el bisfenol A muestra que, en ratones con tumores injertados, el BPA actúa sobre el volumen de dichos tumores. Estos efectos del BPA sobre el desarrollo de tumores se observan en roedores a dosis muy bajas, por debajo de la IDA (ingesta diaria admisible). A dosis intermedias se observan los efectos más potentes sobre el volumen tumoral, mientras que estos efectos disminuyen a dosis muy altas.

Encontramos un efecto similar en un estudio sobre los ftalatos, donde se demostró un efecto en el comportamiento de los ratones cuando estaban presentes en dosis bajas, pero no así en dosis altas.

Este mismo efecto se ha observado para los compuestos perfluorados, como el PFOS, utilizado en muchos productos de consumo diario como agentes impermeabilizantes textiles, en recubrimientos antiadherentes o en ciertos envases de alimentos. Un estudio realizado en renacuajos demostró que el PFOS interfiere con el correcto funcionamiento de las hormonas tiroideas en dosis intermedias, pero no en dosis bajas o altas.

Un alarmante «efecto cóctel»

Otro problema a tener en cuenta es que los disruptores endocrinos pueden volverse potencialmente más dañinos si se mezclan. Se ha observado que varias sustancias por debajo de los umbrales regulados (consideradas protectoras) podrían dar lugar a un efecto disruptor endocrino. A esto se le denomina «efecto cóctel», y su misma existencia pone en entredicho la efectividad de la actual evaluación del riesgo basada en un examen individual de las moléculas y que no parece adaptada a la realidad de una exposición mixta.

Un estudio internacional publicado en 2022 demostró que la exposición a una mezcla de diferentes productos químicos (ftalatos, fenoles y perfluoruros) tiene efectos de alteración endocrina y que la sobreexposición durante el embarazo presenta repercusiones en el correcto funcionamiento del cerebro de los niños, lo que llevaría concretamente a un retraso en el habla.

La existencia de este «efecto cóctel» complica bastante el estudio de los impactos de los disruptores endocrinos, ya que tendríamos que comprobar todas las mezclas posibles con las miles de sustancias químicas susceptibles de tener efectos endocrinos.

¿Cómo evitarlos?

Por el momento, es difícil evitar unos disruptores endocrinos que se han vuelto omnipresentes en nuestro entorno, pero podemos limitar nuestra exposición a ellos en la medida de lo posible hasta que surjan regulaciones apropiadas que prohíban estas sustancias.

Cocina

  • Reducir el consumo de alimentos que hayan estado en contacto con envases de plástico.
  • Utilizar materiales inertes (vidrio, acero inoxidable, cerámica…) tanto para la preparación como para el almacenamiento de alimentos.
  • No recalentar alimentos en recipientes de plástico.
  • Incrementar la compra de productos procedentes de la agricultura ecológica.
  • Limitar el consumo de alimentos ultraprocesados que pueden contener aditivos inconvenientes.
  • Evitar utensilios antiadherentes (especialmente las sartenes) y desecharlos en cuanto su revestimiento esté dañado.
  • Usar sal yodada para evitar la deficiencia de yodo, porque el yodo es esencial para la síntesis de las hormonas tiroideas.

Limpieza e higiene

  • Reducir el uso de productos domésticos innecesarios y potenciar los productos naturales, como el vinagre blanco, el bicarbonato de sodio y el jabón de Marsella.
  • Evitar los productos cosméticos con conservantes como los parabenos.
  • Propiciar el uso de cosméticos orgánicos que prohíban el uso de muchas sustancias problemáticas.
  • Emplear pañales orgánicos o lavables para bebés (los pañales de algodón pueden contener residuos de pesticidas problemáticos).
  • Del mismo modo, intentar usar productos de higiene íntima (compresas, tampones…) hechos de algodón orgánico.

Muebles para el hogar

  • Ventilar el hogar todos los días durante 15 minutos y aspirar regularmente, pues la contaminación interior es una fuente importante de exposición a los disruptores endocrinos.
  • Evitar el uso de aerosoles (ambientadores, impermeabilizantes, desinfectantes…), velas o inciensos que contribuyen a la contaminación del aire.
  • Huir de alfombras y suelos de policloruro de vinilo.
  • Lavar los textiles recién adquiridos (fundas, cojines, alfombras, cortinas, etc.) antes de usarlos u optar por textiles de segunda mano.
  • Anteponer muebles hechos de materiales naturales sin tratar y evitar los muebles de PVC o madera contrachapada que contengan pegamentos y plastificantes que podrían liberar compuestos volátiles en el interior.
  • También se puede optar por muebles de segunda mano.
  • Preparar la habitación de un recién nacido con todo el tiempo del mundo, ventilando bien todos los días.
  • Apagar el ordenador y el teléfono móvil por la noche (o, al menos, ponerlo en modo de espera o avión), porque las placas base electrónicas contienen retardantes de llama que liberan compuestos volátiles durante el funcionamiento.

Ropa

  • Lava la ropa nueva antes de usarla.
  • Utilizar solo ropa técnica de fibras sintéticas al hacer deporte.

Juguetes para niños

  • Lavar los juguetes nuevos con agua jabonosa antes de dárselos a un niño.
  • Optar por juguetes hechos de madera maciza y tejidos orgánicos.
  • Limitar en la medida de lo posible los juguetes hechos de plástico o madera tratada, especialmente si se los meten en la boca.

Todo está amplia información o articulo es obtenido de la aplicación Yuka que muchos de los lectores ya tendrán o usaran, tal como yo recomendado repetidas veces, pues recibí esta amplia información que ya en alguna ocasión expuse en el grupo de bienestar, que ya aprendimos en las videoconferencias que tenemos con la doctora, pero este articulo tan completo es perfectamente original al que recibo el pasado día 05 de mayo del 2023 por correo electrónico de Yuka, y que resalta al Profesor y biólogo especializado en disruptores endocrinos en el Laboratorio de Fisiología Molecular y Adaptación del Museo Nacional de Historia Natural de París. COAUTOR Jean-Baptiste Fini

Por lo cual solo comparto y no añado o elimino nada, creo importante recordar, saber, estar informado y sin agobiarse, ni preocuparse, pero si ocuparnos de intentar optimizar nuestros esfuerzos en el cuidado de nuestro bienestar y el de nuestros seres queridos, ya que todo suma o resta, y en ocasiones el peligro, la exposición, afectación a nuestra salud, está en pequeños detalles que podemos intentar mejorar o incorporar en nuestros actos diarios, hábitos, espero que el lector pueda sacar provecho de lo expuesto, y seguimos aprendiendo, descubriendo y sobre todo, si le gusta y ve interesante, compartir.

Como siempre a vuestra disposición Ernesto Lázaro.